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III Congreso Internacional de Fonoaudiología 2017


 

10 de abril Día de la Investigadora e Investigador Científico

“Si un país trabaja bien en política científica, lo que hace es invertir en aquellos campos que se instalan problemas que son particulares a ese territorio” 


Natalia Santucci tiene 38 años y empezó a cursar en el año 1997 la Licenciatura en Biotecnología. Siempre tuvo en claro que -una vez graduada- se dedicaría a la investigación científica. Hoy es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y trabaja en Instituto de Inmunología Clínica y Experimental Rosario (IDICER), dirigido por el Prof. Dr. Oscar Bottasso y codirigido por Prof. Dra. María Luisa Bay, dependiente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario y CONICET.

 Luego de recibirse, su interés se disponía entre dos áreas de estudio. “Quería trabajar en el sector de las agropecuarias en todo lo que es mejoramiento genético y desarrollo que se contraponga a lo que son los organismos genéticamente modificados porque no estoy a favor, como por ejemplo la soja o el maíz transgénico, evaluando si es posible hacer desarrollo tecnológico que mejorara la producción sin el daño ecológico que éstas generan o investigar el efecto lesivo y nocivo que tienen este tipo de cultivo en el medio ambiente". Al no encontrar muchos grupos dedicados a ese objeto de estudio porque según manifiesta Natalia “no es rentable”, se abrió camino a otros de sus centros de interés relacionado con las enfermedades desatendidas (neglected diseases) asociadas a las condiciones de vida socioeconómicas y culturales de la población como tuberculosis, chagas, malaria que en nuestra zona no es endémica pero sí lo es en la zona de Centroamérica.
Así fue que a través de un ofrecimiento de beca doctoral de una beca del Fondo Nacional de Ciencia y Técnica (Foncyt), fue seleccionada para trabajar en un proyecto denominado “Interacciones neuroinmunoendócrinas en tuberculosis”.
En el marco de la beca comenzó su doctorado en Ciencias Biológicas. Cuenta Natalia que “hacer un doctorado en ciencias biológicas es muy caro porque además de matrícula y cursos está el pago de reactivos e insumos, con lo cual ese doctorado debe estar sustentado por un lado, por una beca que te permita tener una dedicación exclusiva y por el otro lado, poder comprar los insumos y reactivos que te permitan acceder a la tecnología requerida a nuestro área. Todos los días en una mesada se gastan miles de pesos en un trabajo de rutina, lo cual es bastante costoso. Sin la presencia del Estado es imposible”.
En investigación es muy importante el trabajo colectivo, el intercambio con pares. “Estimo mucho a mis compañeros, el grupo es muy bueno y hay diversidad”. En IDICER hay doctores en formación y recibidos de distintas disciplinas como ciencias médicas, bioquímca, biotecnología, farmaceúticas y génetica.
Acerca del rol de las investigadoras y los investigadores científicos, Natalia explica que sea cual fuere la disciplina en la que trabajen, son los únicos que producen conocimiento nuevo en una sociedad. “Cuando un país no invierte en la producción de nuevos conocimientos, queda dependiendo de los países que sí lo hacen”. Por lo tanto, la investigadora afirma que “poder invertir en conocimiento nos permite como país generar un desarrollo en todas las áreas de las ciencias”. Asimismo, remarca la importancia de la producción de conocimientos a nivel local y regional. “Si un país trabaja bien en política científica lo que hace es invertir en aquellos campos que se instalan problemas que son particulares a ese territorio”, señala Santucci. Y agrega que se trata de un caudal de conocimientos que nutren a los estudiantes de grado, ya que la gran mayoría de investigadoras e investigadores son docentes universitarios.
Elegimos contar la historia de Natalia para homenajear hoy a todas las investigadoras y los investigadores científicos de nuestro país.